Si llevas tiempo con hinchazón abdominal, es muy probable que tu barriga esté tomando más decisiones sobre tu vida que tú misma.
Puede que ahora mismo pienses que exagero. Pero déjame hacerte una pregunta.
¿Cuántas decisiones toma tu barriga a lo largo del día sin que te des cuenta?
Suena el despertador.
Antes incluso de levantarte, tu mano se dirige casi sin querer hacia el abdomen.
Lo tocas. Lo observas. Buscas una respuesta. Hoy parece un poco más plano. Respiras con alivio.
“Menos mal… parece que hoy voy a estar mejor.”
Ese pequeño momento de esperanza dura muy poco.
Mientras te preparas para salir de casa aparece el primer pensamiento del día.
”¿Qué pantalón me pongo hoy?”
No eliges la ropa porque sea la que más te gusta.
La eliges porque sabes que hay prendas que, a partir del mediodía, dejarán de resultarte soportables.
Hay vestidos que hace tiempo que no te atreves a ponerte y hay vaqueros que solo puedes aguantar unas horas.
Y casi sin darte cuenta acabas eligiendo aquello que mejor disimula la barriga o que podrás desabrochar discretamente si la presión aumenta.
Decisiones que toma tu barriga a lo largo del día
Todavía no has empezado realmente el día. Y tu barriga ya ha tomado la primera decisión por ti.
Llega el desayuno. Algunas personas todavía desayunan.
Otras hace tiempo que dejaron de hacerlo porque la frustración acumulada les hace pensar que, cuanto menos coman, menos se hincharán.
Si desayunas, ya no lo haces con ilusión.
Lo haces con incertidumbre, miras el desayuno y piensas:
“A ver cómo me sienta hoy.”
Un día sospechas del pan. Otro del café. Otro de la fruta. Después de los lácteos.
Con el paso de los meses acabas sospechando de casi todo.
Porque, hagas lo que hagas, siempre terminas haciéndote la misma pregunta.
”¿Habrá sido esto?”
Sales hacia el trabajo y las obligaciones comienzan a marcar el ritmo del día.
El reloj manda, hay horarios, clientes, llamadas y responsabilidades.
Y entre una tarea y otra vuelves una y otra vez a pensar en tu barriga.
Todavía no ha llegado el mediodía y ya notas esa presión que conoces demasiado bien.
El pantalón aprieta, te desabrochas discretamente el botón cuando nadie mira.
Señales de que sientes hinchazón abdominal
Cruzas los brazos sobre el abdomen mientras hablas con alguien.
Cambias de postura una y otra vez buscando un poco de alivio.
Sabes que deberías beber agua.
Todo el mundo dice que hay que mantenerse bien hidratada. Pero tú dudas.
Porque muchas veces tienes la sensación de que cada vaso aumenta todavía más la presión del abdomen.
Así que haces lo que hacen muchas personas.
Bebes lo justo. Por si acaso.
Por fin llega el momento de volver a casa.
Nada más entrar por la puerta haces siempre lo mismo. Te quitas la ropa.
Buscas el pijama o esa ropa ancha que ya se ha convertido en tu uniforme de tarde.
No te cambias de ropa para estar más cómoda. Te cambias porque ya no soportas la presión que sientes en el abdomen.
Solo entonces te sientas a la mesa.
Es la hora de comer. Miras el plato. Y, antes incluso de empezar, aparece un pensamiento que llevas demasiado tiempo repitiéndote.
“Da igual lo que coma. Sé cómo voy a terminar.”
Comes. Esperas. Y vuelve a repetirse la misma historia.
Primero una ligera presión. Después el pantalón empieza a molestar.
Y poco a poco el abdomen se va tensando cada vez más.
Si hay un momento especialmente difícil del día para muchas personas con hinchazón abdominal, suele ser la hora siguiente a la comida.
Es entonces cuando la sensación de presión alcanza su máxima intensidad.
Sentarse resulta incómodo. Permanecer de pie tampoco mejora demasiado.
Cambias de postura una y otra vez buscando un poco de alivio.
Pero la presión sigue ahí. Es como si alguien estuviera inflando lentamente un globo dentro de tu abdomen.
Te tumbas un rato en el sofá.
Buscando soluciones para el hinchazón abdominal
Abres ese cajón de la cocina donde ya se acumulan infusiones, cápsulas para los gases, probióticos y otros productos que has ido comprando con la esperanza de encontrar, por fin, la solución.
Coges uno. Esperas. Al cabo de unos minutos consigues expulsar algún gas.
Durante un instante parece que todo mejora. Pero enseguida vuelve la misma presión.
Y entonces aparece un pensamiento que cada vez se hace más frecuente.
“Da igual lo que haga… siempre termino igual.”
Las horas pasan. Y llega la noche. Lo último que te apetece es volver a comer.
No porque estés saciada. Sino porque sientes que ya no cabe nada más dentro de ti.
Al final cenas cualquier cosa. Un yogur. Un plátano. O, simplemente, decides no cenar.
No porque tu cuerpo te lo pida. Sino porque ya no soportas la sensación de ir llena.
Cuando termina el día, tu barriga ha alcanzado el tamaño que más odias.
Te miras de perfil en el espejo. Por la mañana parecía el abdomen de otra persona.
Ahora hay una frase que, después de muchos años observando a personas con hinchazón abdominal, he escuchado una y otra vez.
“Parezco una embarazada de ocho meses.”
Algunas personas dejan incluso de mirarse al espejo.
Otras hacen fotografías de su barriga por la mañana y por la noche intentando entender cómo es posible cambiar tanto en unas horas.
Y muchas llegan a pensar que el problema es la grasa.
Cuando, en realidad, saben perfectamente que al despertar esa barriga casi había desaparecido.
Poco a poco descubres que ya no organizas el día según lo que te apetece.
Las consultas que le haces a tu barriga sin darte cuenta
Sin darte cuenta, tu barriga se convierte en la primera a la que consultas antes de tomar muchas decisiones.
- La consultas antes de elegir la ropa.
- La consultas antes de beber agua.
- La consultas antes de aceptar una comida con amigos.
- La consultas antes de decidir qué vas a cenar.
Sin darte cuenta, dejas de preguntarte qué te apetece.
Empiezas a preguntarte qué permitirá tu barriga. Y casi sin darte cuenta, la hinchazón deja de vivir únicamente en tu abdomen.
Empieza a vivir en tus decisiones.
Porque lo peor de la hinchazón no es el volumen del abdomen.
Lo peor de la hinchazón es que acaba ocupando un espacio en tu cabeza desde que te levantas hasta que te acuestas.
Si llevas años conviviendo con la hinchazón abdominal y sientes que has probado de todo sin encontrar una explicación, quizá ha llegado el momento de mirar el problema desde otro punto de vista. En la consulta de PNI de Fisioleón estudiamos el origen de los síntomas para construir un plan personalizado de recuperación.

